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Rompiendo el espíritu de un elefante

04 Jul

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¿Alguna vez has interactuado con un elefante cautivo?

No son pocos los turistas que en sus viajes a países asiáticos deciden dar los típicos ‘paseos en elefante’. Si tú eres una de esas personas lo más probable es que el enorme animal en el que te has montado haya pasado por el tortuoso proceso de ‘Phajaan’ o ‘espíritu roto’, que consiste en hacer a los elefantes dóciles y abiertos a la interacción con humanos.

Te explicamos brevemente en qué consiste ‘ROMPER EL ESPÍRITU DE UN ELEFANTE’:

1. El proceso del Phajaan comienza cuando los elefantes son más vulnerables; es decir, cuando aún son bebés. Las pequeñas crías de elefante son encerradas en lugares que no les permiten realizar movimientos y privadas de alimento. Pero para llegar a aquí primero han sido secuestradas de su hábitat y han tenido que presenciar cómo mataban a sus madres y a su familia.

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2. Se les ata las patas con una cuerda que se gradúa con cadenas obligando a las crías a mantener sus miembros estirados.

3. Se les maltrata verbalmente con gritos constantes.

4. Se les golpea con objetos punzantes y se les clava ‘ganchos de Toro’ o ‘bullhooks’ en la cabeza y las orejas, que les rasgan la piel y les producen heridas.

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5. Este proceso durará varias semanas, hasta que la cría de elefante se haya sometido por completo a las órdenes de la persona que la doma…Hasta que su espíritu se haya roto.

6. Durante este tiempo, las crías no recibirán atención veterinaria y muchas morirán durante el proceso.

7. Pero no creas que el Phajaan se da solo en los elefantes de los campamentos turísticos de la India. También a los que viven cautivos en circos, zoológicos y otras formas de cautiverio. Más de la mitad habrán pasado por este macabro ritual.

EL PAPEL DEL ‘MAHOUT’

En este proceso de ruptura del espíritu, hay otra persona que desempeña un papel importante: el ‘mahout’

El ‘mahout’ no es un participante activo en la tortura de un elefante. Esta persona cumple el papel de ‘salvador’, y es la primera que lleva agua y alimentos a la cría hambrienta, asustada, sometida y torturada. También será la persona que lo libere del lugar donde permanece encerrado.

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El ‘mahout’ trabajará con un solo elefante durante toda la vida. Cuando un ‘mahout’ se retira, otro pariente asume sus funciones.

LAS CONSECUENCIAS DE LA EXPLOTACIÓN DE ELEFANTES

Podrán someter a un elefante bajo tortura, pero su espíritu salvaje nunca se romperá del todo y, cuando el elefante sea adulto, puede que se vuelva agresivo contra quien mató a su familia para secuestrarlo, contra quien lo sometió, lo maltrató, lo torturó y explotó: el humano.

¿Cuántos casos no hemos visto o escuchado?

  • En 1992, el elefante Kelly entraba en cólera repentinamente mientras daba un paseo con una madre y sus cinco hijos. Quién sabe si no recordó en ese momento que a la suya la asesinaron antes de capturarle y torturarle.
  • En 1994, una elefanta de un zoo llamada Kenya agarró a su cuidador y lo lanzó contra el suelo e intentó herirlo con sus colmillos.
  • En 2014, The Independent reportaba cómo un elefante en Tailandia, que llevaba a una mujer y a su hija de 9 años, salía huyendo tras haber pisoteado hasta la muerte a su cuidador.

  • ¿O quién no ha oído hablar de Tyke, el elefante que tras veinte años de tortura enloquece y asesina a su domador de circo, y que tristemente fue abatido con más de veinte disparos en plena calle de Honolulú?

Pero hay más motivos para no explotar a los elefantes, no solo el maltrato. Uno de ellos es la salud comunitaria debido a la propagación de la tuberculosis.

En 2013, el estado de Maine tomaba medidas extremas prohibiendo la entrada de elefantes en el estado por amenazas a la salud pública.

¿TE PONDRÁS EN SU LUGAR?

Y si todo esto no te ha servido de nada, haz un último ejercicio: Ponte en su lugar, en el lugar de esa cría de elefante, e imagina que eres tú a quien le rompen el espíritu.

Así, cada vez que vayas montado en un elefante, visites un circo o compres una entrada para un zoo sabrás que muy probablemente hayas pagado por el Phajaan, y una pregunta inquietante surgirá dentro de ti: “¿Cuántos espíritus de elefante he roto?”

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